La Fiesta de los Piostros

[En caso de usar esta información, se agradece especificar la fuente. Autor: Pedro de la Fuente Serrano]

La «Fiesta de los Piostros» es el conjunto de actos organizados alrededor de la festividad de la Virgen de Piedrasantas en el pueblo de Pedroche (Córdoba), los días 7 y 8 de septiembre.

Declarada «Fiesta de Interés Turístico de Andalucía» en 2010, la singularidad principal de esta fiesta es el uso de equinos para los distintos desplazamientos y procesiones que tienen lugar tanto el día de la festividad de la Patrona de Pedroche, el día 8, como las vísperas, el día 7.

A cada uno de los participantes, jinetes y amazonas, junto a su cabalgadura, se le denomina «piostro«.

El día 7, vísperas, se congregan los piostros en la casa de los Mayordomos (elegidos anualmente en sesión plenaria del Ayuntamiento) por la tarde, para ir en procesión a por la Virgen de Piedrasantas a la parroquia El Salvador y trasladarla a su ermita, a unos dos kilómetros del pueblo.

El día 8 vuelven a salir de la casa de los Mayordomos, por la mañana, para dirigirse a la ermita y celebrar el día de la Patrona con una misa y procesión.

En la vuelta de ambos días, aprovechan la entrada al pueblo, en la «Cuesta del Molar», para entrar al galope y provocar los aplausos de la gran cantidad de visitantes que disfrutan de la fiesta. Ya más tranquilos y unidos, llevan y despiden a los Mayordomos en su casa.

El conjunto de piostros va encabezado por los Mayordomos y autoridades (alcalde, concejales o párroco, en el caso de ir montados en caballo o yegua), seguidos de yuntas de mulas, donde un «paje» montado en una mula lleva a una mujer sentada en jamuga o silloncillo en la otra. Después, van los jinetes o amazonas en caballos, yeguas, mulas o burros. Por último, las carretas.

Durante los últimos años se han podido contabilizar casi 400 equinos y hasta 40 yuntas de mulas. De ahí que se puede calificar como la concentración equina anual más numerosa de la provincia de Córdoba.

Destacables son las mantas de terciopelo negro bordadas con vistosos adornos florales con las que se visten las mulas de los pajes y muchos de los caballos participantes. Además, las mujeres que van en jamugas visten trajes de fiesta, y no trajes de gitana o tradicionales.


Designación de Mayordomos

La designación anual de los que van a ser Mayordomos la realiza el Ayuntamiento, dentro de una sesión extraordinaria celebrada por el Pleno, y no la Iglesia o alguna hermandad, ya que ésta no existe.

Este acto se solía realizar el 25 de julio, incluso algunos años en agosto, pero en 1972, el 6 de agosto, se acordó adelantar la fecha para que hubiese más tiempo para la preparación de los Mayordomos. La escogida fue el día del Corpus.

En un principio solo se podía ser Mayordomo de la Virgen, “Servir a la Virgen”, si se formaba parte de la Corporación Municipal. Y fue en 1983 cuando se pudo cambiar esta discriminación hacia el pueblo de Pedroche.

En sesión extraordinaria celebrada por el pleno del Ayuntamiento el 2 de junio de 1983 se acordó permitir que cualquier vecino de Pedroche pudiera ser Mayordomo [leer más aquí]:

Abrió la deliberación el alcalde, exponiendo la idea tratada en una reunión anterior, de que la Virgen sea servida por uno de los concejales, por ser así la tradición, y también por otra persona que lo solicitase. (…) Considerando la Presidencia suficientemente debatida la cuestión formuló la siguiente propuesta de acuerdo: Que nuestra Patrona, la Virgen María Santísima de Piedrasantas, sea servida, conjuntamente, en el presente año, por un miembro de esta Corporación y por una persona ajena a la misma, siempre que sea mayor de edad, y natural de Pedroche o cuente con cinco años de vecindario en esta localidad“.


«La Traída de la Virgen»

La tradición de trasladar la imagen de la Virgen de Piedrasantas desde la parroquia El Salvador hasta su ermita el día 7 se remonta al año 1964. En un pleno del Ayuntamiento de Pedroche del 25 de julio, se acordó celebrar una novena previa a la festividad de la Virgen de Piedrasantas. Esto implicaría que la imagen viniera previamente al pueblo, a la parroquia El Salvador:

“Después de discutir ampliamente sobre el particular, propuesta por varios Sres. del Ayuntamiento, se acordó por unanimidad y de mutuo acuerdo con el Sr. Cura Párroco, presente en la sesión, celebrar solemnemente a Nuestra Excelsa Patrona una novena en la Iglesia Parroquial, con anterioridad a su festividad, para lo cual había de ser trasladada la Sagrada Imagen desde su ermita a la población, corriendo los gastos de la referida novena a cargo del Ayuntamiento, sin perjuicio de que algún grupo de calles o persona particular quisiera costear algún día o días de la misma.”

El periódico de la zona se hizo eco:

«El próximo día 23, a las 7 de la tarde, previo repique de campanas, será trasladada procesionalmente Nuestra Excelsa Patrona María Santísima de Piedrasantas, desde su ermita a la iglesia parroquial para en ella dedicarle solemne Novena como preparación para las fiestas Patronales que D. m. tendrán lugar del 7 al 12 de Septiembre próximo.» (El Cronista del Valle, 22 de agosto de 1964)

Es lo que llamamos la «Traída de la Virgen«. Solía celebrarse el domingo anterior a la novena, aunque estos últimos años, la fecha ha sido anterior. En 2018, por ejemplo, no fue el 26 de agosto sino el 12 de agosto, y en 2019 fue el 18 de agosto en vez del día 25.

La cita suele ser a las 8 de la tarde. Los vecinos de Pedroche, los Mayordomos designados, concejales y alcalde, y el párroco se preparan en la ermita para salir puntuales. Dentro de la ermita los concejales toman posiciones para coger las andas (o se preparaban, ya que en los últimos años este honor ha sido tomado por Mayordomos y sus familiares). En los lugares disponibles se colocan los vecinos que así lo desean. Así ya se estableció en una sesión ordinaria de Pleno del Ayuntamiento el 3 de julio de 1974:

“En relación con los distintos actos religiosos que con motivo de las fiestas se celebran en honor a Nuestra Excelsa Patrona María Santísima de Piedrasantas, es deseo expreso y unánime de este Ayuntamiento, conste en acta para su cumplimiento los siguientes:

a) Las Vísperas de la Función, cuando la Virgen es traída procesionalmente a la parroquia, esta será sacada de su ermita por el Clero, seguidamente será el Ayuntamiento y autoridades los que porten las andas hasta la salida del puente y, desde este punto hasta la Plaza del Mercado de Abastos [actual Plaza El Ejido, en calle San Gregorio], el pueblo en general; privilegio éste que cede el Ayuntamiento en favor de los convecinos; desde este último punto corresponde nuevamente al Ayuntamiento y Autoridades portar las andas hasta la puerta de la parroquia, punto donde el Clero vuelve a hacerse cargo de las mismas.”

Se emprende la marcha y la imagen de la Patrona es seguida por el párroco, mayordomos, autoridades y fieles. Hombres, mujeres y jóvenes se van turnando para llevar por un momento las andas. Por el camino se van coreando diferentes cánticos, aunque el más oído es:

Cuando de mi Patrona voy a la ermita,
se me hace cuesta abajo la cuesta arriba.
Y cuando bajo, leré, y cuando bajo,
se me hace cuesta arriba la cuesta abajo.
No sé, no sé que tiene mi Virgencita;
no sé, no sé que tiene cuando me mira.
Que son sus ojos, leré, bellos luceros.
¡Ay, quién pudiera siempre mirarse en ellos!

Una hora más tarde se llega al pueblo, a la plaza El Ejido. Allí esperan aquellos fieles que no se han acercado a la ermita y la banda de música, que acompañará a la Patrona hasta la Parroquia. Se realiza una parada, el alcalde le concede “el bastón de mando” a la Virgen y el párroco se reviste preparándose para la posterior misa.

De nuevo los concejales cogen las andas (aunque, igual que en la salida de la ermita, son los Mayordomos y familiares los que últimamente reinician la marcha en este punto), aunque poco a poco van siendo sustituidos por los fieles. Se llega a la Parroquia El Salvador, y bajo el sonido del himno de España tocado por la banda de música, la imagen de la Virgen de Piedrasantas entra en el templo. Y tiene lugar la misa.

Después, la banda de música suele oferecer un «paseíllo» desde la parroquia hasta la Plaza de las Siete Villas donde concluye interpretando unas piezas musicales, la llamada «Españoleto» entre ellas. Tras ella, van Mayordomos, alcalde, concejales, párroco y el resto de asistentes a la misa.


Origen de la fiesta de los Piostros

El doctor en Historia Juan Bautista Carpio Dueñas, experto en historia medieval, expuso el posible origen de esta fiesta (Fuente: Proyecto de construcción del Centro de Interpretación de las Siete Villas de Los Pedroches, Archivo Municipal de Pedroche):

«La característica esencial de la comarca de Los Pedroches durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna es la organización de un sistema mancomunado de explotación de una extensa dehesa, denominada de La Jara, Ruices y Navas del Emperador. Desde finales del siglo XV, desde 1492 hasta el año 1837, la ermita de Piedrasantas será el lugar elegido por los concejos de las villas realengas de Los Pedroches para celebrar las reuniones destinadas a organizar la explotación de sus términos.

Aparte de reuniones de carácter extraordinario, los representantes de los concejos de las Siete Villas de Los Pedroches celebraban un encuentro anual en la ermita de Piedrasantas cada 8 de septiembre. Y no es casualidad que ésta sea la fecha en la que los vecinos de Pedroche, los Piostros, siguen peregrinando a la ermita con sus caballos y mulas. El nombre se debe posiblemente a una corrupción de la voz piostre, con la que se designaba a las autoridades que encabezaban las romerías religiosas.

El origen de la fiesta pudo estar, precisamente, en los desplazamientos de representantes concejiles y acompañantes de cada uno de los pueblos que acudían en estas fechas a esta reunión con sus monturas. En los años finales del siglo XV, estas reuniones pudieron dar lugar ya a verdaderas “romerías”, con las que de alguna forma se recuerdan esos tiempos no tan lejanos en los que los habitantes de las aldeas, como vecinos de Pedroche, acudirían a las principales celebraciones que tienen lugar en la villa madre. El tradicional convite, en el que se sirve vino con melocotones, los trajes y, en general, el folklore que rodea la fiesta nos evoca claramente estos tiempos pasados. Hasta la construcción del puente sobre el arroyo Santa María en 1913, las caballerías servían para facilitar el paso por este arroyo, que en años de lluvia podía venir ya crecido.

La fiesta de los Piostros supone la mayor concentración equina anual de la provincia de Córdoba. Y algunos de los ritos desarrollados en ella, como la carrera subiendo la llamada Cuesta del Molar tiene claras reminiscencias de antiguas carreras de caballos medievales y renacentistas. Incluso algunos aspectos que se mantienen en el desarrollo de la fiesta nos evocan unas relaciones sociales ya desaparecidas, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media y que estuvieron vigentes durante toda la Edad Moderna, el período de vigencia de la comunidad de las Siete Villas de Los Pedroches. El más destacado es la costumbre de organizar los desplazamientos en grupos de tres personas con sus correspondientes caballerías: hombre, mujer y sirviente nos trasladan a los antiguos grupos formados por caballero, dama y escudero. Y el propio ceremonial de la fiesta, que otorga a los mayordomos un papel preferente, resulta igualmente evocador de las relaciones políticas y sociales documentadas en los concejos rurales desde la Edad Media.«


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